El primer ministro canadiense, Mark Carney, está intentando reconstruir los lazos con México después de meses de deterioro en la relación bilateral. En julio, Carney realizó una llamada telefónica a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, donde elogió un regalo que ella le había dado: un balón de fútbol hecho por artesanos indígenas. Además, expresó su deseo de visitar pronto México. Este gesto busca reparar los daños causados por desaires públicos de funcionarios canadienses, como las declaraciones del primer ministro de Ontario, Doug Ford, quien comparó a Canadá con Estados Unidos, ignorando a México.
Las tensiones entre ambos países se agudizaron en 2023 cuando el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau consideró negociar un acuerdo comercial solo con Estados Unidos. Esto enfureció a México, especialmente porque ocurrió antes de una visita sorpresa de Trudeau a Donald Trump en Mar-a-Lago. Los funcionarios mexicanos interpretaron esto como una traición. Según fuentes cercanas, Sheinbaum ordenó detener las comunicaciones con Canadá hasta que Trudeau dejara el cargo. Hoy, con Carney al frente, Canadá busca recuperar la confianza mientras enfrenta aranceles más altos impuestos por Trump en comparación con los aplicados a México.
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Por otro lado, el gobierno canadiense ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos. Esta semana, los ministros de Asuntos Exteriores y Finanzas de Canadá viajaron a México para reunirse con altos funcionarios. Durante la visita, la ministra Anita Anand destacó la importancia de fortalecer la relación bilateral. Sheinbaum también reiteró en redes sociales su compromiso con esta alianza. Ambos países reconocen que preservar el T-MEC es vital para proteger miles de millones en exportaciones frente a los aranceles de Trump.
Expertos señalan que la unidad entre México y Canadá podría tener consecuencias duraderas en América del Norte. Kenneth Smith Ramos, exnegociador mexicano, destacó que la falta de coordinación entre ambos países debilita su posición frente a EE.UU. Aunque persisten diferencias históricas, ambos líderes están decididos a salvar el tratado trilateral. Si no se renueva para 2036, el pacto expirará automáticamente, lo que podría ser devastador económicamente.


































