Costa Rica iniciará este año la construcción de una prisión de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño. Así lo anunció el ministro de Justicia, Gerald Campos, ante un comité del Congreso. Este proyecto surge como respuesta a la creciente violencia vinculada al narcotráfico. En 2023, el país registró su tasa de homicidios más alta en la historia. Además, las encuestas señalan que la inseguridad es la principal preocupación de los ciudadanos.
Por otro lado, el gobierno salvadoreño brindará asistencia técnica para el diseño y tecnología del nuevo centro penitenciario. Según Campos, las prisiones actuales están sobrepobladas en un 30%. Esto permite que líderes criminales sigan operando desde sus celdas. Para evitar disturbios y conflictos internos, el nuevo Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO) tendrá capacidad para 5.100 reclusos. Esto aumentará en un 40% la capacidad penitenciaria del país.
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Sin embargo, el modelo salvadoreño no está exento de controversias. La prisión CECOT, en El Salvador, ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos. Denuncian condiciones inhumanas y muertes dentro del recinto. A pesar de estas acusaciones, el gobierno de Nayib Bukele asegura haber reducido significativamente la tasa de homicidios. El caso salvadoreño muestra resultados mixtos, lo que genera debate sobre la efectividad de estos sistemas.
El proyecto costarricense tiene un presupuesto de 35 millones de dólares. Los detalles específicos se mantienen confidenciales. Este esfuerzo refleja la urgencia del gobierno por abordar el problema de la inseguridad antes de las elecciones de 2026. Aunque algunos aplauden la medida, otros temen que se repitan los mismos errores de El Salvador. Solo el tiempo revelará si esta estrategia logra cumplir su objetivo.


































