Los demócratas de la Cámara de Representantes de Texas, quienes han estado fuera del estado para paralizar la legislatura, anunciaron este jueves su plan para regresar a casa. Sin embargo, su vuelta está condicionada a que la actual sesión especial termine este viernes, marcando el fin de una fase de su protesta y el comienzo de otra.
La huida para romper el quórum es una táctica política drástica y poco común, utilizada como último recurso para detener el proceso legislativo. Los demócratas la emplearon para bloquear la votación de un nuevo mapa de distritos congresionales que califican de “racialmente discriminatorio”. El presidente del Caucus Demócrata, Gene Wu, afirmó que se han “mantenido firmes en la lucha contra un mapa propuesto al estilo de Jim Crow”.
Durante su ausencia, enfrentaron una fuerte presión por parte del liderazgo republicano, incluyendo la autorización de órdenes de arresto civil y el inicio de una investigación por soborno ordenada por el gobernador Greg Abbott. A pesar de esto, los demócratas mantuvieron su postura.
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Ahora, la lucha se trasladará de la legislatura a los tribunales. Los demócratas planean impugnar los mapas legalmente, argumentando que violan la Ley de Derecho al Voto de 1965. Su argumento se centrará en que el mapa diluye intencionadamente el poder de voto de las comunidades afroamericanas y latinas a través de la manipulación de los límites distritales.
En un movimiento de estrategia política nacional, el regreso también fue coordinado con la introducción de un plan de redistribución de distritos en California, diseñado para contrarrestar las ganancias republicanas esperadas en Texas. Aunque los demócratas regresen, la batalla por los mapas de Texas está lejos de terminar.


































