El presidente Donald Trump despidió el viernes a Erika McEntarfer, jefa de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Lo hizo sin presentar pruebas de irregularidades. Su salida generó fuertes críticas. Expertos temen que afecte la confianza en los datos oficiales. La BLS es clave para medir empleo e inflación en EE.UU.
Además, asesores económicos de la Casa Blanca defendieron la decisión. Kevin Hassett dijo que Trump tiene razón al exigir nuevo liderazgo. Jamieson Greer afirmó que había “preocupaciones reales” sobre los datos. Ambos citaron un reciente informe con revisiones a la baja. Se ajustaron 258.000 empleos menos de los reportados en mayo y junio.
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Por otro lado, la BLS explicó que las revisiones son normales. Ocurren por nuevos datos recibidos y ajustes estacionales. No se encontró manipulación. McEntarfer respondió en redes sociales. Dijo que fue un honor servir. Agradeció al equipo de la oficina. Su despido sorprendió al mercado y a funcionarios técnicos.
El episodio llega en un momento de alta tensión económica. Trump impuso nuevos aranceles a varios países. Los mercados mundiales cayeron tras las medidas. Además, la renuncia de Adriana Kugler de la Reserva Federal aumenta la incertidumbre. Ahora hay un vacío en la junta de la Fed. La relación entre Trump y el banco central es cada vez más tensa. La credibilidad de los datos oficiales está bajo escrutinio.