El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) anunció este jueves una ofensiva legal y financiera a gran escala contra cinco presuntos altos líderes de Cárteles Unidos, una violenta organización criminal con sede en Michoacán, México, que ha sido designada por EE. UU. como una organización terrorista extranjera.
La acción judicial forma parte de una estrategia coordinada de varias agencias. El DOJ presentó cargos penales, el Departamento del Tesoro impuso sanciones económicas para bloquear sus activos, y el Departamento de Estado ofreció una recompensa de $26 millones de dólares por información que conduzca al arresto de los cinco acusados: Juan José Farías Álvarez (“El Abuelo”), Alfonso Fernández Magallón (“Poncho”), Luis Enrique Barragán Chávez (“Wicho / R5”), Edgar Orozco Cabadas (“El Kamoni”) y Nicolás Sierra Santana (“El Gordo”).
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Cárteles Unidos es una alianza de grupos criminales y antiguas autodefensas de Michoacán, cuya principal actividad ha sido una sangrienta guerra contra la expansión del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sin embargo, las autoridades estadounidenses los acusan de fabricar y traficar metanfetamina, fentanilo y cocaína a Estados Unidos.
La designación como organización terrorista extranjera permite a EE. UU. utilizar poderosas herramientas de seguridad nacional en su contra. La fiscal general, Pamela Bondi, declaró que los cargos están diseñados para desmantelar al grupo y llevar a sus líderes ante la justicia por “desatar la muerte y la destrucción”. Si son declarados culpables, todos enfrentan una pena máxima de cadena perpetua. El fiscal general adjunto interino, Matthew Galeotti, elogió el “extraordinario trabajo policial” de las agencias asociadas durante la arriesgada investigación.