La que se espera que sea la instalación de detención de migrantes más grande de Estados Unidos está tomando forma rápidamente en la base militar de Fort Bliss y podría comenzar a operar a plena capacidad la próxima semana, convirtiéndose en un símbolo de las políticas migratorias de línea dura de la administración Trump.
El senador estadounidense John Cornyn visitó el sitio el lunes, al que apodó el “Lone Star Lockup”. La instalación, llamada oficialmente Camp East Montana, albergará hasta 1,000 adultos con órdenes de deportación que ya han agotado sus apelaciones legales. En una conferencia de prensa, el senador afirmó que no hay “preocupaciones sobre el debido proceso” y calificó el centro como una instalación “segura y humana”.
Sin embargo, la noticia ha sido recibida con una fuerte condena por parte de organizaciones de derechos de los inmigrantes y libertades civiles. Grupos como la ACLU han calificado el proyecto como un “campo de encarcelamiento masivo” y han refutado la descripción de Cornyn, señalando el historial de condiciones deficientes en los centros de detención de ICE gestionados por contratistas privados.
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La construcción del centro forma parte de una ley que asigna hasta $175 mil millones de dólares para este tipo de instalaciones. Actualmente, ICE reporta tener a más de 56,000 migrantes bajo custodia, un fuerte aumento en comparación con la administración anterior. La apertura de este centro en Fort Bliss representa un paso clave en la estrategia de la administración para expandir masivamente su capacidad de detención y acelerar las deportaciones.


































