La primera sesión legislativa especial en Texas terminó oficialmente este viernes por la mañana en un fracaso, después de que la Cámara de Representantes no lograra alcanzar el quórum por la ausencia de los demócratas. En una medida inmediata que reinicia el enfrentamiento político, el gobernador Greg Abbott convocó a una segunda sesión especial que comenzó al mediodía.
El presidente de la Cámara, Dustin Burrows, levantó la sesión sine die (un término formal para su finalización definitiva) después de que solo 95 de los 100 legisladores necesarios estuvieran presentes. El fracaso fue el resultado de la exitosa estrategia de los demócratas, quienes huyeron del estado para bloquear la votación de un polémico mapa de redistribución de distritos que consideran racialmente discriminatorio.
Sin embargo, la victoria de los demócratas fue efímera. La Constitución de Texas le da al gobernador el poder exclusivo de convocar sesiones especiales y de fijar su agenda. Abbott usó este poder de inmediato y amplió la nueva agenda a 19 puntos.
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Esta es una maniobra estratégica para aumentar la presión. Al añadir temas muy populares y bipartidistas, como la financiación de la ayuda para los damnificados por las inundaciones y recortes de impuestos, junto con el mapa electoral, Abbott pone a los demócratas en una posición difícil. Si vuelven a romper el quórum, serán acusados de bloquear no solo la redistribución, sino también ayudas críticas para los texanos.
En un comunicado, el gobernador acusó a los demócratas de “huir de su responsabilidad”. Los demócratas, que habían anunciado su intención de regresar al finalizar la primera sesión, ahora se enfrentan a un nuevo y más complejo campo de batalla político.