La ciudad de Gaza vive una crisis humanitaria sin precedentes. El Observatorio Mundial del Hambre confirmó que la población está oficialmente en hambruna. Se trata de la primera vez que este organismo registra una situación de tal magnitud fuera del continente africano. Según la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria (IPC), 514.000 personas, casi una cuarta parte de los palestinos en el enclave, atraviesan condiciones extremas de hambre.
Además, el informe alerta que la cifra podría ascender a 641.000 personas hacia finales de septiembre. Cerca de 280.000 habitantes de la gobernación de Gaza, en el norte del enclave, son los más afectados tras casi dos años de conflicto armado. El organismo internacional advierte que la hambruna se expandirá a las áreas de Deir al-Balah y Khan Younis, en el centro y sur, si no se permite un mayor ingreso de ayuda humanitaria.
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Sin embargo, Israel rechazó el informe calificándolo de parcial y falso. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí afirmó que los datos del IPC provenían en gran parte de información entregada por Hamás y que no reflejan los recientes envíos de alimentos a la zona. A pesar de esa declaración, el Observatorio sostiene que el acceso limitado a información no reduce la gravedad de la situación, que cumple con los criterios internacionales de hambruna: hambre extrema en al menos 20% de la población, desnutrición aguda en uno de cada tres niños y muertes diarias por inanición.
El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, calificó la situación como un “desastre provocado por el hombre”. A su juicio, lo ocurrido en Gaza constituye una acusación moral y un fracaso de la humanidad. Organismos internacionales insisten en la urgencia de permitir el acceso seguro de alimentos y medicinas para evitar que la crisis se convierta en una catástrofe aún mayor.


































