El gobierno israelí anunció la aprobación de un nuevo asentamiento en Cisjordania, conocido como E1, que divide efectivamente el territorio palestino. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, declaró que esta construcción entierra la idea de un Estado palestino viable. Según críticos y grupos de derechos humanos, el proyecto aislará Ramallah y Belén, dos ciudades clave, afectando gravemente la conectividad palestina. La medida llega mientras países como Australia y Francia planean reconocer un Estado palestino en septiembre.
Por otro lado, líderes palestinos y activistas han condenado el plan como una acción colonial y expansionista. Ahmed al Deek, asesor político del ministro de Asuntos Exteriores palestino, afirmó que este proyecto fragmentará Cisjordania. También aseguró que busca separar su parte sur del centro y norte. Grupos como Paz Ahora señalaron que el desarrollo garantiza años de conflicto y frustra cualquier solución de dos Estados. Además, destacaron que la medida refuerza la visión de un “Gran Israel” promovida por líderes ultranacionalistas.
También te interesa leer: Irán acusa a Israel de lanzar ataques contra su territorio tras inicio del alto el fuego
Además, el anuncio se produce en medio de tensiones crecientes en la región. Los palestinos enfrentan aumentos en ataques de colonos, desalojos y restricciones de movimiento. Más de 700.000 israelíes ya viven en asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Oriental, territorios ocupados desde 1967. La comunidad internacional considera ilegales estos asentamientos bajo el derecho internacional. Sin embargo, políticos israelíes religiosos y ultranacionalistas impulsan aún más su expansión.
Finalmente, el gobierno de extrema derecha de Israel parece decidido a consolidar su control sobre Cisjordania. Smotrich, exlíder colono, tiene autoridad sobre políticas de asentamientos y busca duplicar la población de colonos. Mientras tanto, la atención mundial sigue centrada en Gaza, dejando a los palestinos de Cisjordania en una situación cada vez más precaria. Este plan podría profundizar el conflicto y alejar cualquier posibilidad de paz duradera.


































