Israel Vallarta quedó absuelto este jueves tras casi 20 años en prisión sin sentencia. La jueza Mariana Vieyra Valdés concluyó que no existían pruebas suficientes para condenarlo por los delitos de secuestro y delincuencia organizada. El caso de Vallarta, quien fue acusado de enbezar la banda de secuestradores “Los Zodiaco”, se convirtió en símbolo de las fallas estructurales del sistema judicial mexicano, desde el montaje mediático hasta el uso excesivo de la prisión preventiva.
Además, durante el juicio se documentaron serias violaciones al debido proceso. La detención de Vallarta en 2005, junto con la ciudadana francesa Florence Cassez, fue escenificada para la televisión. Años después, se demostró que el operativo fue un montaje dirigido por la extinta Agencia Federal de Investigación. Cassez fue liberada en 2013. Vallarta, en cambio, permaneció preso sin condena firme durante casi dos décadas.
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Por otra parte, organismos como la ONU y el Comité contra la Tortura denunciaron tortura y tratos crueles. Incluso, el Protocolo de Estambul documentó signos de tortura física. En 2025, un tribunal de apelación ordenó revisar su medida cautelar. Esto permitió a la jueza estudiar el fondo del caso y emitir la sentencia absolutoria. La Fiscalía pedía 329 años de cárcel, pero no presentó pruebas concluyentes.
El expresidente López Obrador se refirió al caso en varias ocasiones. Lo calificó como un ejemplo de injusticia, pero aclaró que no podía concederle un indulto sin sentencia. La defensa de Vallarta y organizaciones de derechos humanos celebraron el fallo como una victoria para la justicia. El caso se suma a otros emblemáticos, como el de Florence Cassez y Juana Hilda González, que también revelaron graves deficiencias del sistema penal mexicano.


































