La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, emitió una orden sorpresiva el jueves por la noche. Nombró al jefe de la DEA, Terry Cole, como “comisionado de policía de emergencia” del Departamento de Policía Metropolitana de Washington. La medida generó fuertes críticas desde el primer momento. La alcaldesa Muriel Bowser y el fiscal general del distrito, Brian Schwalb, calificaron la decisión como ilegal. Según Bowser, ninguna ley otorga autoridad sobre el personal del distrito a un funcionario federal.

Por otro lado, la controversia escaló rápidamente en redes sociales y documentos oficiales. En X, Bowser compartió una carta de Schwalb donde se afirmaba que la orden de Bondi era “ilegal”. Además, destacaba que el actual jefe de policía no estaba obligado a cumplirla. La directiva de Bondi establecía que Cole tendría poder absoluto sobre el MPD. Incluso, todo el liderazgo policial debía obtener su aprobación antes de emitir nuevas órdenes. Sin embargo, Schwalb argumentó que la Ley de Autonomía Local prohíbe alterar la cadena de mando del MPD. Por lo tanto, declaró que la orden era ultra vires, es decir, fuera de la ley.
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A pesar de las críticas, el presidente Donald Trump respalda la medida. Esta semana, anunció el despliegue de cientos de tropas de la Guardia Nacional en Washington. Argumentó que busca frenar una supuesta “emergencia criminal” en la capital. No obstante, las estadísticas contradicen sus afirmaciones. Según datos oficiales, los delitos violentos han disminuido drásticamente en Washington desde su pico en 2023. Trump calificó estas cifras de “fraude” y prometió asumir el control federal de la policía local. También amenazó con expandir estas medidas a otras ciudades demócratas como Chicago.
Esta disputa refleja la creciente tensión entre el gobierno federal y las autoridades locales. Para Trump, esta acción forma parte de una estrategia más amplia para consolidar su poder presidencial. Sin embargo, sus oponentes ven una clara intromisión en la autonomía del distrito. Las próximas semanas serán clave para determinar si estas medidas prosperan o son revocadas por los tribunales. Mientras tanto, la batalla política sigue ganando terreno en Washington.


































