El presidente surcoreano Lee Jae Myung evitó un momento incómodo durante su primer encuentro con Donald Trump en Washington. Pese a un inicio incierto, la cumbre se desarrolló sin tensiones graves y con señales de cooperación. Analistas destacaron que Seúl logró su principal objetivo: impedir un episodio similar al vivido por Ucrania en febrero.
Además, Trump mostró un tono más conciliador que el esperado. Aunque horas antes había publicado mensajes críticos en redes sociales sobre la crisis política en Corea del Sur, durante la reunión cambió su postura. El mandatario estadounidense calificó sus comentarios de “rumores” y respaldó el enfoque de Lee hacia Corea del Norte, así como su voluntad de mantener el diálogo con Kim Jong Un.
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Sin embargo, persisten dudas sobre el costo que asumirá Corea del Sur por las 28.500 tropas estadounidenses en su territorio. También siguen pendientes los detalles de un acuerdo arancelario negociado apresuradamente. Según expertos, la vaguedad de los resultados revela que Seúl no consiguió avanzar en puntos clave, como el reprocesamiento de combustible nuclear o la flexibilización de leyes navales estadounidenses.
Aun así, el encuentro dejó una imagen de cordialidad entre ambos líderes. Lee incluso bromeó en un foro posterior sobre su preparación, señalando que había leído “El arte de la negociación” de Trump. La reunión evitó cualquier fractura en la alianza histórica en un contexto delicado, marcado por el avance nuclear norcoreano y los lazos de Pyongyang con Rusia.


































