En el sur de California, líderes religiosos han convertido los tribunales de inmigración en espacios de fe y resistencia. La reverenda Oona Casanova Vázquez, junto a otros pastores, reparte palabras de ánimo y folletos informativos mientras observa procedimientos judiciales. Estas acciones forman parte de una respuesta comunitaria al miedo que ha generado la intensificación de arrestos migratorios desde principios de junio. Para muchos clérigos, su presencia busca recordarle a los inmigrantes que no están solos.
Por otro lado, las iglesias se han transformado en refugios de apoyo práctico. Numerosas congregaciones entregan alimentos, medicamentos e incluso ayuda para el alquiler a quienes temen salir de sus hogares. Algunas transmiten servicios religiosos en línea para evitar riesgos. El pastor Ara Torosian, quien llegó como refugiado en 2005, recauda fondos para familias afectadas por redadas recientes. Sin embargo, reconoce que los recursos son limitados y pide a sus feligreses sin estatus legal que eviten asistir a los servicios.
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Además, el testimonio del clero subraya la humanidad de los inmigrantes. La reverenda Terry LePage denuncia casos de personas detenidas tras ser desestimadas en tribunales. Laura Siriani, archidiácono de Los Ángeles, organiza vigilias de oración frente a los juzgados para visibilizar estas injusticias. Jennifer Coria, organizadora de un grupo ecuménico, capacita a voluntarios para acompañar a los detenidos sin cuestionar su situación migratoria. Según ellos, estos esfuerzos buscan ser una voz para quienes no la tienen.
Finalmente, los líderes religiosos insisten en que la comunidad debe permanecer unida. El reverendo Scott Santarosa afirma que acompañar a los más vulnerables es un llamado espiritual. Mientras tanto, monseñor Timothy Dyer lidera un programa de asistencia familiar en Los Ángeles, ayudando a cientos con artículos básicos. A pesar de las dificultades, estas iniciativas demuestran que la compasión puede prevalecer en medio de la adversidad. Como dijo el reverendo Francisco Gómez: “Lo que le pase a cualquiera de nosotros nos pasará a todos”.