Unos 300 migrantes iniciaron el miércoles una caminata desde Tapachula, Chiapas, rumbo al centro de México. A diferencia de otras ocasiones, el grupo no pretende llegar a la frontera con Estados Unidos. Están acompañados por policías, paramédicos y un sacerdote católico, en medio de tensiones por la reciente detención de un activista.
Luis García Villagrán, quien coordinaba el movimiento, fue arrestado el martes por presunta trata de personas. Según el gobierno, no era activista, sino parte de una red de tráfico. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que existía una orden de captura pendiente desde hace años. Aún se desconoce por qué no fue detenido antes, pese a su notoriedad.
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Además, las autoridades mexicanas afirman haber detectado una red criminal que usaba fundaciones para facilitar migración y drogas. En esa red, García Villagrán supuestamente conseguía documentos falsos para migrantes. No obstante, Heyman Vázquez, sacerdote que acompaña la marcha, calificó la detención como “injusta” y denunció criminalización de la ayuda humanitaria.
Por su parte, los migrantes argumentan que llevan meses esperando respuestas a sus solicitudes de asilo. Muchos, como Johnny López, de Ecuador, buscan empleo en la capital mexicana tras rechazos oficiales. En Tapachula no hay suficientes oportunidades, y el confinamiento prolongado solo genera desesperación. Para ellos, caminar es la única vía para exigir soluciones.


































