El Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) anunció el fallecimiento de Duke, un querido perro policía K-9 especializado en la detección de narcóticos, quien sirvió a la comunidad de Longview y al este de Texas durante seis años. Su muerte marca el “Fin de la Guardia” (End of Watch) para un leal servidor de cuatro patas.
Según un comunicado del DPS emitido el miércoles, la salud de Duke había empeorado rápidamente debido a graves problemas en su hígado y riñones. Finalmente, fue despedido en paz con su compañero y manejador, el oficial Jacob Muehlstein, a su lado.
Duke era una herramienta fundamental en la lucha contra el narcotráfico. Su agudo sentido del olfato le permitía localizar drogas ocultas en vehículos durante las paradas de tráfico o en propiedades durante las redadas, contribuyendo a sacar narcóticos peligrosos de las calles.
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La relación entre un K-9 y su guía es una de las más estrechas en las fuerzas del orden. Estos perros viven con sus oficiales, convirtiéndose en parte de sus familias. Por ello, la agencia describió a Duke en un emotivo homenaje como “más que un perro de trabajo”, llamándolo un “protector incondicional, un compañero leal y un miembro querido de la familia del DPS”.
El comunicado añadió que su presencia dejó una marca imborrable, tanto en el campo como en los corazones de quienes lo conocieron. La pérdida de un K-9 es un golpe duro para cualquier departamento, un recordatorio del sacrificio y la dedicación de estos animales que dedican sus vidas a proteger a la comunidad.


































