En la región de Lake Tahoe, donde la vida silvestre y las comunidades humanas conviven en estrecha proximidad, los encuentros con la fauna local no son del todo infrecuentes. Sin embargo, pocos resultan tan peculiares y benignos como el que tuvo lugar el pasado domingo, cuando un oso de gran tamaño protagonizó una insólita escena al irrumpir en una heladería en Camp Richardson.
Agentes de El Dorado Sheriff’s Office fueron alertados sobre el peculiar intruso. Al llegar a la “Ice Cream Shop” del lugar, se sorprendieron al encontrar al animal tranquilamente ubicado detrás del mostrador, como si fuera un empleado más.
Actuando con la calma que estos casos requieren, los oficiales lograron persuadir al gran mamífero para que saliera del local sin necesidad de usar la fuerza. No obstante, en su camino hacia la puerta, el oso pareció mostrar un interés particular y notable en el helado con sabor a fresa, para diversión de los agentes.
También te puede interesar: Mujer encuentra diamante en parque de Arkansas
Este tipo de comportamiento es impulsado por el agudo sentido del olfato de los osos y su constante búsqueda de alimentos calóricos, y una heladería representa un objetivo irresistible. Por ello, las agencias de vida silvestre y la oficina del sheriff educan constantemente al público sobre la importancia de asegurar cualquier fuente de comida. La respuesta de los agentes refleja el protocolo estándar de la región: guiar al animal sin confrontación para evitar que se habitúe a la presencia humana y prevenir futuros incidentes.
Lo más sorprendente del incidente fue el resultado final. A diferencia de muchos encuentros de este tipo, el visitante se comportó de manera impecable, pues el informe policial destacó que apenas causó daños a la propiedad y que la limpieza requerida fue mínima.


































