El Senado de Texas aprobó este martes una propuesta para eliminar el examen estandarizado de fin de año, conocido como STAAR, que ha sido ampliamente criticado por padres y maestros por la enorme presión que ejerce sobre los estudiantes. La medida, que ahora se dirige a la Cámara de Representantes, busca transformar la manera en que se evalúa el aprendizaje en el estado.
El Proyecto de Ley 8 del Senado (SB 8), que fue aprobado con 22 votos a favor y 6 en contra, propone reemplazar el STAAR con tres exámenes más cortos administrados durante el año escolar: al principio, a la mitad y al final. El objetivo es proporcionar a los maestros datos oportunos para medir el progreso y ajustar la enseñanza, en lugar de centrar la instrucción en un único examen final. La ley también prohibiría los largos exámenes de práctica y exigiría que los resultados se entreguen en dos días hábiles.
Sin embargo, la propuesta, al igual que el resto de la agenda legislativa, se encuentra en el limbo en la cámara baja. La mayoría de los demócratas han huido del estado para romper el quórum en protesta por el rediseño de distritos, paralizando cualquier votación. Se espera que el gobernador Greg Abbott convoque a nuevas sesiones especiales hasta que se complete el trabajo.
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A pesar del avance, algunos grupos de defensa de la educación advierten que el plan no elimina por completo la naturaleza de “altas consecuencias” de las pruebas. Bob Popinski, de la organización Raise Your Hand Texas, señaló que mientras los resultados sigan teniendo un peso tan grande en las calificaciones de las escuelas y en la graduación de los estudiantes, la presión continuará.
Si el proyecto finalmente se convierte en ley, el nuevo sistema de exámenes entraría en vigor en el año escolar 2027-28.


































