La presidenta de Suiza, Karin Keller-Sutter, viajó este martes a Washington en una misión urgente. El objetivo es negociar con el gobierno de Trump sobre los altos aranceles impuestos a productos suizos. Desde el jueves, las exportaciones de chocolate, maquinaria y relojes enfrentarán un gravamen del 39%. Este nivel supera ampliamente los aranceles aplicados a la UE y el Reino Unido.
Por otro lado, las críticas dentro de Suiza han aumentado. Keller-Sutter fue señalada por no actuar antes ante la advertencia de Trump en abril. Según medios locales, una llamada de última hora con el presidente estadounidense no logró evitar el aumento arancelario. Trump afirmó que Suiza tiene un déficit comercial de 41 mil millones con EE.UU., aunque cifras oficiales indican que el desequilibrio es menor. Las autoridades suizas destacaron que su país es el sexto mayor inversor extranjero en territorio estadounidense.
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Sin embargo, el impacto económico preocupa a líderes empresariales. Ivan Slatkine, director de una federación empresarial suiza, expresó su inquietud por la competitividad de los productos locales frente a la UE. “Es difícil negociar con alguien tan impredecible como Trump”, declaró. Aunque la industria farmacéutica está exenta, temen que las presiones alcancen también a gigantes como Roche y Novartis. La incertidumbre ha generado malestar entre los exportadores suizos.
Finalmente, el gobierno suizo asegura estar preparado para ofrecer nuevas propuestas. Tras una reunión extraordinaria del Consejo Federal, anunciaron que buscarán presentar una oferta más atractiva para aliviar la situación. “Queremos continuar las conversaciones considerando las preocupaciones de EE.UU.”, declararon. Mientras tanto, empresas suizas se preparan para enfrentar uno de los aranceles más altos del mundo, solo por debajo de países como Siria y Laos.