La gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, interpuso una demanda contra el presidente Donald Trump tras su anuncio de destitución. La funcionaria alegó que el mandatario republicano violó la ley, ya que solo puede ser removida “con causa justificada”. El caso podría redefinir los límites de la independencia del banco central en Estados Unidos y abrir un precedente sin antecedentes en la historia reciente.
Además, Cook solicitó una orden judicial para impedir que la Reserva Federal ejecute su despido mientras continúe el litigio. La economista negó acusaciones de fraude hipotecario en 2021, argumentando que esos señalamientos no constituyen un motivo legal válido para su remoción. Sus abogados afirmaron que incluso una falta menor no justificaría la medida extrema de Trump, señalando que la acusación carece de fundamento sólido y fue usada como pretexto político.
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Por otra parte, el proceso judicial quedó en manos de la jueza federal Jia Cobb, designada por Joe Biden. Expertos anticipan que el caso podría llegar a la Corte Suprema, donde ya existen precedentes que favorecen el poder presidencial sobre otras agencias. Sin embargo, la Reserva Federal ha sido históricamente tratada como un organismo con autonomía particular frente a la Casa Blanca, lo que refuerza la relevancia de este juicio.
El conflicto no solo es político y jurídico, también afecta a los mercados internacionales. Tras el anuncio del despido, el dólar cayó frente a otras divisas, reflejando temores sobre la estabilidad monetaria estadounidense. Analistas advierten que la controversia podría impactar decisiones sobre tasas de interés, inversión extranjera y confianza global, generando un efecto dominó en la economía mundial con consecuencias aún difíciles de calcular.