El presidente Donald Trump anunció este lunes una nueva ofensiva contra la delincuencia en Estados Unidos. Durante una conferencia en la Casa Blanca, pidió al Congreso que elimine la práctica de fianzas sin efectivo en ciudades como Chicago y Nueva York. Según Trump, estas políticas permiten a criminales quedar en libertad antes de sus juicios sin pagar fianzas en efectivo. Además, propuso poner al Departamento de Policía del Distrito de Columbia bajo control federal y desplegar 800 tropas de la Guardia Nacional. Su objetivo es reducir los índices de criminalidad en áreas específicas del país.
Por otro lado, Jeanine Pirro, fiscal federal en Washington, respaldó las medidas. Sugirió que se permita juzgar a menores como adultos ante casos graves. “Ya basta de dejar que los jóvenes delincuentes practiquen yoga y manualidades en lugar de enfrentar consecuencias reales”, afirmó. Aunque el Departamento de Justicia aún no ha emitido comentarios oficiales, el gobierno planea redactar una legislación para abolir las reformas de fianza sin efectivo. Esto podría enfrentar resistencia, ya que muchas de estas políticas están reguladas por leyes estatales.
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Sin embargo, los republicanos en el Congreso parecen divididos sobre el tema. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, aplaudió la iniciativa de Trump pero no mencionó apoyo directo a la nueva legislación. Mientras tanto, líderes como John Thune han guardado silencio hasta ahora. James Comer, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara, prometió impulsar un proyecto de ley relacionado. Este incluiría juzgar a menores de 18 años como adultos y evitar sentencias blandas para delitos graves.
Las reformas de fianzas sin efectivo buscan reducir disparidades raciales y económicas en el sistema judicial. Críticos conservadores argumentan que estas reformas aumentan la criminalidad. No obstante, estudios recientes no respaldan esta afirmación. La propuesta de Trump enfrenta desafíos legales y políticos significativos. Queda por ver si logrará avanzar en su cruzada contra estas prácticas. Lo cierto es que el debate sobre justicia penal está lejos de resolverse.