La construcción del rascacielos Waterline, destinado a convertirse no solo en el edificio más alto de Austin sino de todo el estado de Texas, avanza a toda máquina en el distrito de Rainey Street, prometiendo redefinir el horizonte de la ciudad.
Actualmente, el edificio más alto de Texas es la JPMorgan Chase Tower en Houston. Waterline superará esa marca, alcanzando los 1,025 pies (aproximadamente 312 metros) una vez completado. El proyecto es una empresa conjunta de los desarrolladores Lincoln Property Company y Kairoi Residential, con un diseño de la prestigiosa firma de arquitectura Kohn Pedersen Fox (KPF).
Esta torre de 74 pisos es un desarrollo de uso mixto que albergará el hotel de lujo 1 Hotel de 251 habitaciones, 700,000 pies cuadrados de oficinas y 352 apartamentos de lujo en sus pisos más altos. La base del edificio contará con restaurantes y tiendas, creando un nuevo punto de acceso público al sendero del arroyo Waller Creek.
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Andy Smith, vicepresidente de Lincoln Property Co., afirmó que no hay nada como este proyecto en Texas y que solo un puñado de edificios en el país integran estos tres usos con este nivel de calidad. Medios locales tuvieron la oportunidad de ver de cerca la construcción mientras los equipos trabajan en los niveles superiores de la imponente estructura.
Se espera que la torre, que ya es un hito visible en la ciudad, abra sus puertas al público en el otoño de 2026.