Cada verano, las instalaciones militares de Fort Knox, en Kentucky, se convierten en el centro neurálgico para la formación de los futuros líderes del Ejército de Estados Unidos (US Army).
Cerca de 8.000 estudiantes universitarios, provenientes de todo el país y de Puerto Rico, participan en el Entrenamiento de Verano para Cadetes (Cadet Summer Training). Este es el evento de capacitación militar más grande de su tipo, según documentó Business Insider tras una visita de cuatro días a las instalaciones.
El objetivo del programa es claro. Steven M. King, comandante del programa, explicó a Business Insider que la meta principal es: “Desarrollar líderes con empatía, confianza y capacidad de comunicación en diversos contextos”.
Para la mayoría de los asistentes, esta es su primera incursión real en la vida militar. Los cadetes provienen de universidades como Iowa, Miami, Texas A&M o la Universidad de Puerto Rico, y enfrentan un desafío físico y psicológico de alta intensidad.
El entrenamiento se divide en dos fases. El Campamento Básico (Basic Camp) dura 30 días y está diseñado para estudiantes que exploran la carrera militar a través del ROTC (Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva). Al finalizar, deciden si continúan.
En cambio, el Campamento Avanzado (Advanced Camp), de 36 días, es una evaluación obligatoria y exigente para aquellos cadetes que ya están comprometidos con su objetivo de convertirse en oficiales del Ejército.
Las jornadas en Fort Knox son una sucesión de pruebas técnicas y de liderazgo. Los cadetes realizan ejercicios de campo, pistas de obstáculos y prácticas de tiro con armamento real, como el fusil M110, la ametralladora M2 calibre .50 y el lanzagranadas M320.
Una de las pruebas más temidas es la cámara de gas. Los cadetes deben exponerse a un agente lacrimógeno para probar su confianza en el equipo de defensa química, biológica, radiológica y nuclear.
El cadete Zach Strong destacó a Business Insider la importancia de esta prueba. “Este entrenamiento es importante para aprender a confiar en el equipo y comprender la gravedad de los desafíos en el campo de batalla moderno”, señaló.
Otro desafío clave es el rápel desde una torre de 18 metros. Según Strong, esta prueba “permite demostrar fortaleza personal y coraje ante situaciones incómodas”. Inmediatamente después, los cadetes descienden otros 18 metros por una cuerda, simulando una evacuación desde un helicóptero Black Hawk.
Las experiencias personales varían drásticamente. Carmen Ayala, de la Universidad de Puerto Rico, compartió con Business Insider su perspectiva única: “Esta es mi primera vez en Estados Unidos, mi primer viaje en avión, y todo es nuevo para mí”.
Otros, como Winter Walker, madre de gemelas y cadete con experiencia previa como soldado raso, explicó que buscaba la estabilidad económica y el liderazgo que ofrece la vía de oficial.
La evaluación es constante. Instructores como el teniente Gabriel Rodriguez y el sargento Bryant Hall supervisan los desafíos de liderazgo, donde los equipos deben tomar decisiones bajo presión.
La evaluación final del Campamento Avanzado es un ejercicio de campo que simula un combate real. Los errores graves, como poner en riesgo al equipo o abandonar la misión, implican el fracaso del campamento.
Quienes superan el entrenamiento regresan a sus universidades para finalizar sus estudios. Tras graduarse, recibirán formalmente su comisión como oficiales del Ejército de Estados Unidos, listos para liderar en unidades que van desde la infantería hasta la ciberdefensa.


































