María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz 2025, un reconocimiento histórico a su lucha por la democracia en Venezuela. El Comité Noruego del Nobel anunció la decisión destacando su “trabajo incansable promoviendo los derechos democráticos del pueblo venezolano y su esfuerzo por lograr una transición pacífica hacia la libertad”.
Nacida en Caracas en 1967, Machado es ingeniera industrial y una de las figuras más influyentes de la oposición venezolana. Fue diputada en la Asamblea Nacional entre 2011 y 2014 y cofundadora del grupo ciudadano Súmate, que promovió la transparencia electoral en los años más duros del chavismo. Durante más de dos décadas ha sido una de las voces más firmes en la denuncia de la corrupción, la represión y las violaciones de derechos humanos en su país.
El premio llega en un momento de gran tensión política. En 2024, el régimen de Nicolás Maduro le impidió competir en las elecciones presidenciales, lo que generó una ola de condenas internacionales. Pese a las amenazas y la persecución, Machado decidió permanecer en Venezuela, convertida en símbolo de resistencia y esperanza para millones de ciudadanos que aspiran a un cambio pacífico.
El comité del Nobel calificó su coraje como “una inspiración para todos aquellos que luchan por la libertad bajo regímenes autoritarios”. A lo largo de su trayectoria, Machado ha sido reconocida con varios premios internacionales, entre ellos el Václav Havel de Derechos Humanos y el Sájarov, ambos concedidos en 2024 por su compromiso con la causa democrática.
Tras conocer la noticia, María Corina expresó su sorpresa y gratitud durante una llamada con el Instituto Nobel. “Oh Dios mío… no tengo palabras”, dijo emocionada. En sus redes sociales dedicó el galardón “al pueblo sufriente de Venezuela”, y agradeció el apoyo internacional recibido en los últimos años.
El acto oficial de entrega se celebrará el 10 de diciembre de 2025 en Oslo, Noruega. Con este reconocimiento, Machado se convierte en la vigésima mujer en recibir el Nobel de la Paz y en la primera venezolana en obtenerlo. Su premio no solo resalta su trayectoria personal, sino que también pone en el centro del debate global la crisis política y humanitaria que atraviesa Venezuela. Para muchos, su victoria representa un rayo de esperanza en medio de la oscuridad autoritaria.