El Departamento de Policía de Austin ha cerrado uno de sus casos sin resolver más antiguos. Un hombre de 79 años ha sido condenado esta semana por el secuestro, agresión sexual y asesinato de una estudiante de enfermería de la UT, un crimen que conmocionó a la ciudad en 1980.
La víctima fue Susan Leigh Wolfe, de 25 años. El incidente ocurrió el 9 de enero de 1980. Según los informes de la época, Wolfe fue secuestrada a solo una cuadra de su casa en Austin mientras se dirigía a visitar a un amigo.
Su cuerpo fue descubierto a la mañana siguiente en un callejón en East 17th Street. La investigación reveló la naturaleza brutal del crimen: Wolfe había sido agredida sexualmente, estrangulada y había recibido un disparo en la cabeza.
A pesar de la gravedad del crimen, el caso permaneció sin resolver durante décadas. El Departamento de Policía de Austin (APD) siguió docenas de pistas e investigó a numerosas personas de interés a lo largo de los años, pero no se pudo realizar ningún arresto, y el caso se archivó.
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El gran avance ocurrió en 2023, cuando la Unidad de Casos Sin Resolver (Cold Case Unit) del APD decidió volver a examinar la evidencia. La unidad envió pruebas de ADN recolectadas del kit de agresión sexual de Wolfe para ser analizadas y comparadas con las bases de datos modernas.
En 2024, los investigadores recibieron la notificación que habían estado esperando durante 45 años: el sistema nacional de ADN, CODIS, había encontrado una coincidencia.
El perfil de ADN apuntaba a Deck Brewer Jr., quien tenía 78 años en el momento de la identificación. Las autoridades descubrieron que Brewer ya estaba bajo custodia en Massachusetts por un delito no relacionado, lo que facilitó su procesamiento por el asesinato de Wolfe.
Esta semana, el caso finalmente llegó a su conclusión. Según la Asociación de Policía de Austin, Brewer, ahora de 79 años, se declaró culpable del asesinato el miércoles.
Tras su declaración de culpabilidad, Brewer fue sentenciado a ocho años de prisión. Los registros judiciales indican que cumplirá su condena en la Penitenciaría Estatal de Texas en Huntsville, poniendo fin a un misterio que duró 45 años.