El período de inscripción abierta para los seguros de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) se ha convertido en una fuente de ansiedad extrema para miles de texanos. Los residentes mayores del estado, específicamente aquellos demasiado jóvenes para calificar para Medicare (menores de 65), están descubriendo que los costos de sus planes se dispararán el próximo año, en algunos casos aumentando casi al doble.
El problema central es la inminente expiración de los “créditos fiscales de prima mejorados”. Estos subsidios, implementados bajo la administración Biden, redujeron drásticamente los costos mensuales para millones de personas. Sin embargo, están programados para finalizar a fines de este año.
Toda esperanza de una extensión de último minuto se desvaneció esta semana. A pesar de que los demócratas exigieron la extensión de los subsidios durante el cierre del gobierno de más de un mes, el Senado finalmente aprobó un plan de gastos (con una votación de 60-40) que reabrió el gobierno pero no incluyó la extensión de los subsidios de la ACA.
El impacto para los texanos mayores, que constituyen más de una cuarta parte de los 4 millones de inscritos en ACA del estado, es inmediato y grave.
- Una residente de 55 años de Groves, propietaria de una pequeña empresa y sobreviviente de cáncer de mama, informó que su prima mensual aumentará un 87%. Su plan saltará de $581 al mes a $1,091 al mes, una cifra que se acerca peligrosamente al costo de su hipoteca.
- En Austin, un diseñador gráfico de 63 años enfrenta una situación similar. Su plan, que actualmente le costaba $0 al mes gracias a los subsidios, ahora tendrá un costo de $870 mensuales. Su prima total aumentó y sus subsidios se redujeron a la mitad.
- Expertos en política de salud confirman que esto es una tendencia estatal. El Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas (CBPP) estima que una pareja de 60 años en Texas con ingresos de $85,000 podría ver su prima anual por un plan plata saltar de $7,225 a la asombrosa cifra de $33,689.
Expertos en política de salud de la Universidad de Texas A&M explican que los aumentos de precios “tienden a golpear más fuerte a las personas mayores” porque las aseguradoras les cobran más debido a un mayor riesgo de salud.
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Sin los subsidios, estos residentes se ven obligados a tomar decisiones imposibles:
- Pagar el aumento: Intentar absorber cientos o miles de dólares en nuevos costos mensuales.
- Cambiar de plan: Optar por un plan “más barato” que generalmente viene con deducibles mucho más altos (pagar más de su bolsillo) y arriesgarse a perder el acceso a sus médicos y especialistas actuales.
- Quedar sin seguro: Renunciar por completo a la cobertura y esperar no enfermarse.
La angustia por esta situación se ha desbordado a las redes sociales. La residente de Groves, por ejemplo, ha ganado notoriedad en TikTok al documentar su ansiedad en tiempo real. Sus videos han resonado con miles de personas en la misma situación, y su cuenta ha crecido a más de 10,000 seguidores.
Irónicamente, esta nueva fama viral puede ser una de sus únicas salidas; la monetización de sus videos de TikTok sobre lo caro de su seguro médico podría ser lo que la ayude a pagar el nuevo costo de ese mismo seguro.
Mientras tanto, el reloj avanza. El período de inscripción abierta de la ACA finaliza el 15 de enero, dejando a miles de texanos con solo unas semanas para encontrar una solución financiera a una crisis que se consolidó en Washington.
Este artículo apareció primero en The Texas Tribune.


































