Desde que comenzó su entrenamiento en agosto de 2016 junto a su compañero, el oficial senior Phillip Wagner, Jax se convirtió en una pieza fundamental para la seguridad de Austin. A lo largo de su servicio, demostró una tenacidad excepcional, participando en operativos que la mayoría de los agentes consideraban críticos.
Su hoja de servicio es impresionante:
- 227 arrestos totales: Un historial que refleja su constante actividad en las calles.
- Captura de fugitivos peligrosos: Fue clave en la detención de 11 sospechosos buscados por asesinato.
- Apoyo a unidades de élite: Jax no solo patrullaba; brindaba apoyo táctico al equipo SWAT, a la Unidad de Víctimas Especiales y al grupo de trabajo de fugitivos de los U.S. Marshals.
- Alcance regional: Su olfato y destreza fueron solicitados en múltiples ocasiones por las oficinas de los sheriffs en los condados de Travis, Williamson y Hays.
El destino quiso que Jax no llegara a disfrutar de su merecido descanso, programado para el 8 de enero de 2026. El pasado 27 de diciembre, sufrió una complicación médica repentina que lo llevó de urgencia al veterinario.
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A pesar de los esfuerzos de los médicos, su estado era irreversible. Quienes estuvieron presentes en la clínica compartieron un detalle conmovedor: a pesar de su debilidad y de que apenas podía sostenerse en pie, Jax sacó fuerzas para dar una última vuelta por la habitación, buscando con la mirada a alguien que lanzara su juguete favorito, el Kong, por última vez. Falleció poco después de las 7:00 p.m., rodeado del oficial Wagner y su familia.
Jax tiene la distinción agridulce de ser el primer K9 de patrulla en la historia de APD en fallecer mientras aún se encontraba en servicio activo. El departamento emitió un mensaje cargado de emotividad para honrar su memoria:
“El K9 Jax puede descansar tranquilo sabiendo que sus nueve ‘hermanos peludos’ continuarán siguiendo el rastro para encontrar criminales peligrosos y mantenernos a salvo. Gracias por tu servicio, Jax. Nosotros nos encargamos desde aquí”.
La comunidad de Austin y sus compañeros de fuerza recordarán a Jax no solo como un perro policía, sino como un guardián leal que dedicó casi una década de vida a proteger a los ciudadanos, enfrentándose al peligro sin dudarlo ni una sola vez.