Alrededor de las 13:00 horas de este viernes 26 de diciembre, los habitantes de Escuinapa fueron sacudidos por fuertes detonaciones provenientes de un inmueble municipal ubicado en la salida del municipio. Según confirmaron las autoridades locales, se trató de una incursión aérea mediante drones cargados con explosivos que impactaron directamente en el almacén del Ayuntamiento. El estallido provocó un incendio de grandes proporciones, generando una columna de humo negro que fue visible desde prácticamente toda la ciudad. Afortunadamente, los cuerpos de auxilio informaron que el sitio se encontraba vacío al momento de los impactos, por lo que no se registraron personas lesionadas, limitándose el saldo a daños materiales severos en la infraestructura.
Tras el atentado, la zona fue rápidamente cercada por un impresionante operativo que incluyó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), la Secretaría de Marina (Semar) y fuerzas federales. La presencia de los altos mandos militares responde a que este es el tercer reporte de explosivos en el municipio en apenas siete días. La cabecera municipal ha vivido días de terror; apenas 48 horas antes, los vecinos de colonias como Pueblo Nuevo y El Roblito reportaron intensas balaceras y estallidos en las periferias. El alcalde Víctor Díaz Simental ha reconocido la gravedad de la situación, aunque los esfuerzos locales parecen verse superados por la capacidad de fuego y tecnología de los grupos criminales.
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La violencia en Escuinapa no es un hecho aislado, sino parte de la guerra interna del Cártel de Sinaloa que estalló en septiembre de 2024 tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada. Sin embargo, en los últimos días, el factor geográfico ha vuelto a Escuinapa un punto crítico: su colindancia con el estado de Nayarit. Expertos en seguridad señalan que el incremento de los ataques con drones responde al intento de incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en territorio sinaloense. Se presume que esta organización, liderada por “El Mencho”, mantiene una alianza estratégica con la facción de “Los Chapitos” para debilitar a “Los Mayos” en el sur del estado, convirtiendo a la región en una zona de guerra activa.
A más de un año de que iniciara esta disputa interna, Sinaloa acumula una cifra trágica de más de 2,000 homicidios. Para los habitantes de Escuinapa, la normalización de las balaceras y el uso de drones explosivos ha fracturado la vida cotidiana. La zona sur de la entidad se ha convertido en el principal foco rojo del estado, donde los bloqueos de carreteras y los enfrentamientos en los cerros aledaños son constantes. Este ataque al almacén municipal representa un desafío directo a las instituciones gubernamentales y resalta la vulnerabilidad de la infraestructura civil frente a las nuevas tácticas de guerra de baja intensidad que emplean los grupos delictivos para controlar el corredor estratégico hacia el centro del país.


































