La tragedia en la costa este ha generado una sensación de vulnerabilidad en UT Austin. Los estudiantes han admitido sentir una creciente preocupación por la posibilidad de que un incidente violento pueda ocurrir en su propio campus. Como resultado, muchos reportan estar más conscientes de su entorno, prestando especial atención a la ubicación de las salidas de emergencia e identificando la presencia de personas que no parecen ser parte de la población estudiantil o del personal.
La universidad opera bajo una ley de Texas de 2015 que permite a estudiantes y personal mayores de 21 años portar armas en el campus, siempre que posean el permiso y un historial limpio.
Safehorns, una organización dedicada a la seguridad estudiantil, ha expresado su inquietud por la falta de legislación estatal que obligue a la implementación de medidas de seguridad basadas en el diseño.
Joell McNew, presidenta de Safehorns, está solicitando activamente al gobernador y a la legislatura estatal que se incluya el programa de Prevención del Delito a Través del Diseño Ambiental (CEPTED) en todos los planes maestros de las universidades. La organización enfatiza que la comunidad debe estar atenta y reportar cualquier actividad sospechosa inmediatamente a la policía de la UT (UT-PD), sin asumir que alguien más ya lo ha hecho.
A pesar de que algunos edificios cuentan con detectores de metales y guardias de seguridad, la accesibilidad general de las instalaciones universitarias sigue siendo un factor de preocupación para la seguridad.
El portal de recursos de seguridad de la universidad ofrece varias herramientas para los estudiantes, incluyendo cajas de llamadas de emergencia y sistemas de alerta. Sin embargo, el sitio web no proporcionó recursos adicionales específicos para la intensa semana de exámenes finales. Las solicitudes de comentarios a la universidad y a la policía universitaria quedaron sin respuesta al momento de la publicación de esta nota.