El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido una advertencia técnica que sitúa el inicio de las precipitaciones a partir de las 4:00 p.m. de este viernes 26 de diciembre. Se espera que la intensidad alcance su punto crítico entre las 6:00 p.m. y la medianoche, con una tasa de acumulación de hasta 2.5 centímetros por hora. En la ciudad, se proyectan entre 13 y 18 centímetros de nieve, mientras que zonas del Valle del Hudson y el norte de Nueva Jersey podrían registrar hasta 25 centímetros. Este fenómeno es especialmente relevante porque rompería una racha de tres años de inviernos inusualmente “secos” en cuanto a nieve, siendo la primera vez que se alcanzan estas cifras desde enero de 2022.
El impacto logístico ya se hace sentir en los principales nodos de transporte. Se han cancelado de forma preventiva más de 1,000 vuelos en los aeropuertos JFK, LaGuardia y Newark, afectando a miles de viajeros que regresan de sus vacaciones de Navidad. Por su parte, la MTA ha advertido sobre retrasos significativos en las líneas de autobuses y trenes, instando a los neoyorquinos a evitar el uso de vehículos privados para permitir el paso de los equipos de emergencia. La visibilidad se reducirá a menos de 500 metros durante la noche, convirtiendo cualquier desplazamiento por carretera en una maniobra de alto riesgo debido a la formación de placas de hielo negro.
La gobernadora Kathy Hochul ha movilizado un despliegue masivo que incluye más de 1,600 camiones quitanieves y personal de respuesta rápida en todo el estado. El Departamento de Saneamiento de la ciudad ya ha iniciado el tratamiento preventivo de las calles con miles de toneladas de sal para evitar que la nieve se compacte. El alcalde Eric Adams hizo un llamado a la “responsabilidad ciudadana”, pidiendo a la población que permanezca en sus hogares y priorice el transporte público si es estrictamente necesario salir. Además, se han habilitado refugios adicionales para personas sin hogar y se mantiene una vigilancia constante sobre el suministro eléctrico ante el riesgo de caída de ramas por el peso de la nieve y el viento.
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Este evento meteorológico marca un punto de inflexión tras varios inviernos en los que Nueva York registró niveles de nieve históricamente bajos. Los expertos señalan que, aunque la ciudad está acostumbrada a las bajas temperaturas, la falta de práctica en operativos de esta magnitud en los últimos tres años representa un desafío psicológico y logístico para la infraestructura urbana. La “sequía de nieve” reciente había permitido ahorros en los presupuestos de saneamiento, pero esta tormenta obliga a reactivar protocolos de gran escala de manera súbita. Además del impacto en la movilidad, la tormenta supone un alivio para los ecosistemas regionales que dependen de la acumulación de nieve para mantener los niveles de agua en los embalses durante la primavera, equilibrando así el ciclo hídrico tras temporadas de sequía moderada.
Las autoridades insisten en que el peligro no termina cuando deja de nevar. Se espera que el hielo persista durante todo el sábado y domingo debido a las bajas temperaturas, lo que mantendrá las superficies extremadamente resbaladizas. Se recomienda a los propietarios de viviendas limpiar las aceras con precaución para evitar problemas de salud relacionados con el esfuerzo físico intenso en el frío y mantener reservas de alimentos y baterías en caso de cortes de energía localizados. La normalización de los vuelos y servicios ferroviarios se espera de forma gradual a partir del mediodía del sábado, siempre y cuando las labores de remoción avancen según lo planeado.


































