La semana pasada, probablemente el miércoles 24 de diciembre de 2025, la CIA ejecutó un ataque de precisión contra una instalación portuaria en la costa venezolana. Según fuentes informadas sobre la misión, el objetivo era un muelle estratégico donde el Tren de Aragua almacenaba cargamentos de drogas para su posterior envío en embarcaciones.
- Sin víctimas: Los informes preliminares indican que el muelle se encontraba vacío al momento del impacto, por lo que no se registraron víctimas mortales.
- Hito histórico: Aunque Estados Unidos ha mantenido una presencia militar en el Caribe interceptando lanchas y petroleros, este es el primer ataque terrestre conocido y confirmado dentro de Venezuela bajo la actual administración.
El lunes 29 de diciembre, durante una reunión en su club de Mar-a-Lago con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el presidente Donald Trump confirmó la responsabilidad de Estados Unidos en la explosión.
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“Hubo una gran explosión en el área del muelle donde cargan los barcos con drogas. Cargan los barcos con drogas. Así que atacamos todos los barcos, y ahora atacamos la zona. Es el área de implementación… y eso ya no existe”, afirmó Trump ante los periodistas.
A pesar de la discreción que suele rodear a las operaciones de la CIA, el mandatario discutió el ataque abiertamente, aunque declinó precisar qué agencia o comando específico apretó el gatillo, limitándose a decir: “Sé exactamente quién lo hizo, pero no quiero decirlo”.
La administración Trump ha intensificado su narrativa vinculando directamente al gobierno de Nicolás Maduro con la banda criminal Tren de Aragua. Para Washington, este grupo no es solo una organización delictiva, sino una extensión de los intereses del Estado venezolano que facilita el flujo de narcóticos hacia el norte.
Esta operación terrestre representa un cambio táctico:
- Fase Marítima: Bloqueos a petroleros sancionados y ataques a narcolanchas en aguas internacionales.
- Fase Terrestre: Ataques directos a la infraestructura de almacenamiento y logística dentro de las fronteras venezolanas.
Desde Caracas, la respuesta no se hizo esperar, aunque evitó el reconocimiento directo del daño al puerto. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, denunció meses de “locura imperial” y acusó a Washington de persecución y piratería.
Por su parte, Nicolás Maduro calificó las acciones de la CIA como una antesala a un intento de golpe de Estado, asegurando que Venezuela pasará de una “lucha no armada” a una “defensa integral armada” para proteger la soberanía nacional ante lo que llamó ataques terroristas desde el exterior.
Aunque no se ha confirmado si el dron era propiedad de la CIA o prestado por el Pentágono, se sabe que el Comando Sur de EE. UU. ha desplegado varios drones MQ-9 Reaper equipados con misiles Hellfire en bases cercanas, como Puerto Rico. Estos dispositivos son capaces de realizar ataques quirúrgicos para minimizar daños colaterales.
Este ataque es parte de la denominada “Operación Southern Spear” (Lanza del Sur), una campaña que ya ha dejado más de 30 ataques a embarcaciones sospechosas desde septiembre, pero que ahora parece haber cruzado la línea costera hacia el interior del país.
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