Un tribunal ruso ha condenado a cinco años de prisión al ciudadano estadounidense Charles Wayne Zimmerman, de 57 años, bajo cargos de transporte y posesión ilegal de armas de fuego. El navegante, que había sido reportado como desaparecido por la Guardia Costera de EE. UU. en septiembre de 2024, fue detenido en junio de 2025 cuando su yate, el Trude Zena, atracó en el puerto de Sochi, en el Mar Negro. Durante una inspección aduanera, las autoridades rusas localizaron un rifle de precisión y municiones a bordo de la embarcación de 10 metros de eslora.
La historia de Zimmerman ha dado un giro dramático desde que partió de Fort Macon, Carolina del Norte, con el plan inicial de llegar a Nueva Zelanda. Según el servicio de prensa de los tribunales de Krasnodar, el acusado admitió su culpabilidad, explicando que viajó a Rusia para conocer a una mujer que contactó por internet y que desconocía la prohibición de portar armas en aguas territoriales rusas, alegando que las llevaba únicamente para defensa propia. No obstante, su familia sostiene una versión diferente: su hermana, Robin Stultz, declaró que Zimmerman navegaba en aguas internacionales cuando fue interceptado por la Marina rusa y obligado a dirigirse a Sochi bajo custodia.
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El caso ha escalado rápidamente a nivel diplomático, ya que la familia del navegante ha solicitado formalmente al Departamento de Estado de EE. UU. que Zimmerman sea designado como “detenido injustamente”. Según sus allegados, es natural que un navegante solitario en una travesía transoceánica lleve protección a bordo. Este incidente ocurre en un contexto de alta tensión, donde Washington acusa frecuentemente a Moscú de utilizar a ciudadanos estadounidenses como “fichas de cambio” para futuros canjes de prisioneros, similar a casos recientes de alto perfil.
A través de redes sociales, el tribunal de Sochi difundió imágenes que muestran a Zimmerman en su embarcación de casco verde y blanco, así como fotografías del armamento incautado. Mientras el navegante comienza a cumplir su sentencia en una colonia penal rusa, las autoridades estadounidenses aún no han emitido un comentario oficial definitivo sobre su situación legal. El caso subraya los graves riesgos que enfrentan los ciudadanos occidentales al navegar cerca de zonas de conflicto geopolítico, donde un error logístico o una desviación de ruta puede derivar en largas condenas bajo leyes locales estrictas.


































