George Hodgson Zinn, de 71 años, se declaró culpable esta semana de múltiples cargos criminales que surgieron tras el impacto nacional por el asesinato del activista conservador Charlie Kirk en septiembre de 2025. Zinn fue la primera persona detenida en la escena del crimen en UVU, después de que fuera visto gritando frases como: “Yo le disparé, ahora dispárenme a mí”, en un aparente intento de desviar la atención de los oficiales para permitir que el verdadero tirador, posteriormente identificado como Tyler Robinson, escapara del campus. Aunque Zinn admitió más tarde que su confesión era falsa y que buscaba convertirse en un “mártir”, la investigación policial tomó un giro inesperado al analizar sus dispositivos electrónicos.
Durante el interrogatorio, agentes del FBI y de la Oficina de Investigaciones del Estado de Utah (SBI) obtuvieron acceso al teléfono de Zinn. Según los documentos judiciales, el acusado admitió ante los agentes que utilizaba el dispositivo para ver material de abuso sexual infantil. Tras obtener una orden de registro, los peritos forenses descubrieron más de 20 imágenes sexualmente explícitas de menores de edad —algunos de apenas cinco años— y diversos hilos de mensajes de texto donde Zinn compartía este material con otros individuos y discutía actos gráficos de abuso. Como resultado, el caso de obstrucción se transformó en una investigación de explotación sexual de alto nivel.
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Bajo el acuerdo de culpabilidad alcanzado con la fiscalía de Utah, Zinn se declaró culpable de un cargo de obstrucción de la justicia (reducido a delito grave de tercer grado) y de dos cargos de explotación sexual de un menor (delitos graves de segundo grado). A cambio de su declaración, los fiscales retiraron otros dos cargos de explotación sexual que pesaban en su contra. Las autoridades han dejado claro que, si bien Zinn no colaboró directamente en la planeación del tiroteo contra Kirk, sus acciones deliberadas obstaculizaron la respuesta inmediata de emergencia y malgastaron recursos críticos durante las primeras horas de la cacería humana contra el asesino.
Zinn ahora enfrenta una sentencia potencial de hasta 15 años de prisión por cada uno de los cargos de explotación sexual y hasta cinco años adicionales por el cargo de obstrucción. Este caso cierra un capítulo oscuro iniciado en la tragedia de UVU, revelando el historial criminal de un hombre que ya era conocido en el ámbito político de Utah por actos de provocación y amenazas previas. La sentencia final será dictada en las próximas semanas, mientras la comunidad de Provo continúa procesando las secuelas de la violencia política y los perturbadores hallazgos de este caso.


































