En medio de la parálisis causada por la tormenta invernal en Texas, una historia de humanidad emergió en Fort Worth. Faris Hussain, gerente de la tienda Evans Food Mart, fue alertado por un cliente sobre el estado crítico de “Bobby”, una mujer sin hogar muy conocida en la zona que se encontraba tendida en la calle bajo temperaturas bajo cero. Al escuchar su nombre, Hussain no lo dudó: “Es una de mis buenas clientes; instantáneamente supe que teníamos que ir a ayudarla ahora mismo”, relató.
La descripción de Hussain sobre el estado de la mujer fue desgarradora. Al intentar levantarla del suelo, notó que su cuerpo estaba completamente rígido debido a la hipotermia extrema. “Se sentía como una piedra. No importaba de qué manera la levantaras, su cuerpo mantenía la misma forma; estaba totalmente tiesa”, explicó el gerente, quien la cargó personalmente para llevarla al interior de la tienda, buscando un refugio cálido de inmediato.
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Una vez dentro del local, Bobby comenzó a recuperar el calor corporal y el movimiento, expresando su gratitud tras haber pasado toda la noche a la intemperie en condiciones mortales. Poco después, la policía y los paramédicos llegaron al establecimiento y la trasladaron a un hospital para recibir tratamiento especializado. Aunque la intervención de Hussain fue determinante para evitar una tragedia, él prefirió no ser llamado héroe, argumentando que ayudar a la comunidad es parte de su labor diaria.
Este rescate destaca la vulnerabilidad extrema de las personas en situación de calle durante los frentes árticos en Texas, donde incluso pocos minutos de exposición pueden ser fatales. Mientras la región comienza su proceso de deshielo, el acto de Hussain sirve como un recordatorio de la importancia de la vigilancia vecinal. “Hacerlo de vez en cuando no es suficiente; lo hacemos por nuestros clientes habituales todo el tiempo”, concluyó con humildad el gerente.


































