Un incendio devastador en Bee Cave puso a prueba no solo a los servicios de emergencia, sino también la resiliencia de la comunidad local. El lunes por la mañana, los equipos de Lake Travis Fire Rescue se encontraron con un obstáculo crítico: una colina completamente congelada que impedía el paso de los pesados camiones hacia un complejo de apartamentos en llamas. Ante la urgencia, residentes como Miguel Rodríguez tomaron la iniciativa de salir con herramientas para picar el hielo y despejar el camino para los rescatistas.
La intervención vecinal fue determinante. Gracias a que los residentes liberaron parte de la ruta, los bomberos pudieron extender mangueras desde un camión que había quedado atascado hasta el hidrante más cercano. El Jefe Asistente, Mike Prather, elogió el esfuerzo ciudadano, señalando que en sus años de servicio nunca había visto camiones atrapados en tales condiciones. “Su esfuerzo definitivamente hizo que la escena fuera mucho más segura y logramos subir ese camión”, afirmó Prather, subrayando que esta experiencia deja una lección importante sobre el mantenimiento de vialidades privadas durante tormentas.
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Lamentablemente, el siniestro provocó el colapso parcial de la estructura y dejó a 45 residentes desplazados. De ellos, 30 lograron encontrar refugio temporal por sus propios medios, mientras que los 15 restantes están recibiendo asistencia directa de organizaciones como la Cruz Roja Americana. La ciudad de Bee Cave confirmó que se están realizando gestiones para asegurar que todas las familias afectadas tengan un lugar seguro donde quedarse mientras se procesan sus casos y se evalúan los daños totales.
Actualmente, Lake Travis Fire Rescue mantiene una investigación activa para determinar el origen del fuego, proceso que podría tardar un par de días debido a la inestabilidad de los escombros tras el colapso. Por su parte, la Cruz Roja continúa trabajando estrechamente con la administración del complejo para brindar apoyo emocional y material a los damnificados. Este incidente resalta cómo, en los momentos de mayor peligro, la colaboración entre vecinos y profesionales es la herramienta más poderosa contra el desastre.


































