Esta semana, la White House vinculó la caída de los precios de las viviendas en Austin y otros mercados del país con sus políticas de deportación masiva. A través de la cuenta oficial “Rapid Response 47” en la plataforma X, el gobierno sugirió que las expulsiones reducen los costos de vivienda para los estadounidenses.
Según los datos presentados por el Ejecutivo, en 14 de las 20 ciudades con mayor población migrante, los precios de lista disminuyeron en diciembre. El informe gubernamental destacó que las únicas tres áreas metropolitanas que vieron aumentos modestos en los precios son consideradas Sanctuary Cities, reforzando su narrativa política.
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Sin embargo, agentes de Real Estate e investigadores de mercado en Texas contradicen esta versión. Según datos de Zillow, aunque el valor promedio de la vivienda en Austin bajó un 6.4% el último año, esta tendencia de descenso comenzó tras el pico de precios de 2022, mucho antes de las políticas actuales.
“Lo que estoy viendo es que la inmigración no está afectando las ventas residenciales en el centro de Austin. Las tasas de interés son probablemente el mayor motor de los precios”, afirmó Bishop Chappell, agente inmobiliario local. Otros expertos sugieren que el cumplimiento migratorio agresivo reduce la construcción de nuevas casas por falta de mano de obra.
La postura de la White House ha generado fuertes reacciones. El representante estatal John Bucy criticó la falta de evidencia, mientras que sectores del Travis County GOP se mostraron cautelosos, señalando que se necesitan más datos antes de confirmar que las redadas de ICE sean un factor determinante.