Una mañana de viernes tensa se vivió en Canyon Middle School, en New Braunfels, cuando la administración activó un protocolo de lockdown (cierre total) alrededor de las 9:10 a.m. La medida se tomó tras la recepción de lo que parecía ser una amenaza creíble contra el campus. De inmediato, agentes del Departamento de Policía de New Braunfels, la Oficina del Alguacil del Condado de Comal y servicios de bomberos establecieron un perímetro de seguridad, mientras los estudiantes y el personal docente se resguardaban en aulas con puertas bloqueadas.
Cerca de las 10:20 a.m., tras una inspección exhaustiva de las instalaciones y un rastreo técnico, las autoridades determinaron que la amenaza provenía de una llamada telefónica con número “spoofing” (identidad suplantada) originada en Filadelfia. Este tipo de incidentes, conocidos como swatting, utilizan tecnología para disfrazar la ubicación del llamante y generar respuestas policiales masivas, una tendencia que ha ido en aumento en escuelas de todo el país durante el último año.
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A pesar de que los reportes iniciales indicaron que un estudiante había sido retenido en un salón durante el operativo, la policía confirmó que no hubo disparos ni heridos y que todos los alumnos se encuentran a salvo. El distrito escolar de Comal ISD notificó a los padres a través de sus sistemas de emergencia que el campus es seguro, aunque se mantuvo una presencia policial reforzada durante el resto del día como medida de precaución.
Los administradores de la escuela anunciaron que permitirán que los padres retiren a sus hijos de forma anticipada si así lo desean, estableciendo un protocolo de reunificación organizado para manejar la ansiedad de las familias tras el incidente. Las investigaciones continúan para identificar al responsable de la llamada falsa, un delito que en Texas conlleva cargos graves por falsa alarma o reporte.


































