El panorama político y judicial del hemisferio ha dado un vuelco definitivo esta mañana. La Fiscal General de los Estados Unidos, Pam Bondi, anunció oficialmente la acusación formal contra Nicolás Maduro por múltiples delitos graves, apenas horas después de que unidades militares estadounidenses completaran su exitosa extracción desde Venezuela. Bajo el amparo del Distrito Sur de Nueva York, el exmandatario no solo enfrentará cargos por conspiración narcoterrorista, sino también por la importación masiva de cocaína y la posesión ilícita de armamento pesado y dispositivos destructivos.
La fiscal Bondi subrayó que esta acción marca el fin de una era de impunidad, asegurando que tanto Maduro como su esposa, Cilia Flores —quien también ha sido imputada—, comparecerán próximamente ante tribunales estadounidenses. En un comunicado cargado de simbolismo, Bondi agradeció la determinación del presidente Donald Trump y el valor de las fuerzas armadas que ejecutaron la misión, calificando a los detenidos como presuntos narcotraficantes internacionales que ahora deberán responder ante el peso de la ley en territorio norteamericano.
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La captura de Maduro es la culminación de lo que el presidente Trump describió como un “ataque de gran escala” ejecutado en las primeras horas de este sábado. Mientras Washington se prepara para una conferencia de prensa histórica en Mar-a-Lago, el vacío de poder en Caracas ha sumido al país en la incertidumbre. La vicepresidenta Delcy Rodríguez, en una comparecencia de urgencia por la televisión estatal, admitió el desconocimiento oficial sobre el paradero de la pareja presidencial y exigió de manera tajante “fe de vida” de ambos, denunciando la agresión militar como un acto de fuerza desmedida.
Este operativo no es un hecho aislado, sino que se inserta en una agresiva campaña de interdicción que la administración Trump inició en septiembre pasado. El Secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha defendido estas tácticas de “ataques a embarcaciones” como una medida necesaria para salvaguardar la seguridad nacional. A pesar de las críticas de ciertos sectores legislativos por la letalidad de estas operaciones en el Caribe y el Pacífico, Hegseth ha mantenido una postura firme: cualquier organización terrorista que intente introducir drogas por mar será interceptada y neutralizada.
Con el sistema judicial de Nueva York listo para el proceso y las fuerzas de seguridad aún patrullando las costas del Pacífico en busca de remanentes de estas redes criminales, el caso Maduro se perfila como el juicio del siglo. La comunidad internacional aguarda ahora las 11:00 AM (EST), momento en que la Casa Blanca ofrecerá los detalles técnicos de una misión que ha cambiado el curso de la historia venezolana en cuestión de horas.