La crisis de adicciones en Estados Unidos ha entrado en una fase crítica con la llegada de la medetomidina al mercado ilícito. Esta sustancia, un potente sedante veterinario, está siendo utilizada para adulterar el fentanilo, creando mezclas que resisten los protocolos de emergencia tradicionales debido a su naturaleza no opioide.
Conocida como “Rhino-tranq”, esta droga es significativamente más potente que la xilazina y provoca una sedación profunda e impredecible. Su presencia se ha detectado recientemente en ciudades clave como Philadelphia y Chicago, donde los servicios de salud pública reportan un aumento en la complejidad de las sobredosis.
A diferencia del fentanilo, la medetomidina “no responde al uso de naloxona”, lo que representa un desafío técnico para los rescatistas. Esta característica obliga a un cambio en la intervención médica, priorizando el soporte vital y la protección de la vía respiratoria sobre el despertar inmediato del paciente.
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Durante el 2023, las estadísticas de salud registraron 105,007 muertes por sobredosis en el país, de las cuales casi 80,000 estuvieron ligadas a opioides. El Dr. Enrique De Rosa advierte que la medetomidina causa una “intensa hiperexcitación autonómica” durante la abstinencia, requiriendo a menudo cuidados en unidades de terapia intensiva.
Expertos señalan que el suministro ilegal “se adapta a las políticas y encuentra nuevas vías” para sostener su letalidad. La experiencia en regiones afectadas subraya la importancia de la vigilancia toxicológica para anticipar la llegada de estas mutaciones químicas a otros mercados y proteger a las poblaciones vulnerables.


































