Miles de personas desafiaron las temperaturas bajo cero este viernes en el centro de Minneapolis para participar en una masiva protesta contra la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y otros agentes federales en el estado. Bajo el lema “ICE OUT of Minnesota”, los manifestantes, equipados con abrigos pesados y guantes para resistir el clima ártico, portaron pancartas exigiendo el cese inmediato de las operaciones federales. La movilización fue respaldada por cientos de negocios locales que cerraron sus puertas durante el día en un acto de solidaridad sin precedentes con la causa.
La tensión en la región se ha disparado tras la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense que recibió un disparo mortal por parte de un agente de ICE hace unas semanas. Los organizadores del evento señalaron que el reciente incremento de operativos federales en Minnesota está violando los derechos constitucionales y humanos tanto de ciudadanos como de vecinos inmigrantes. El sitio web de la organización hizo un llamado a suspender el orden normal de los negocios para exigir rendición de cuentas por parte de los agentes federales que han causado pérdida de vidas y abusos en el estado.
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Otro detonante de la indignación fue la difusión viral de imágenes de un niño de cinco años bajo custodia de agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) después de que su padre huyera de una escuela. Manifestantes y funcionarios escolares denunciaron que los agentes utilizaron al menor como “cebo” para capturar al padre, una narrativa que la Secretaria Adjunta del DHS, Tricia McLaughlin, ha rechazado tajantemente. Este incidente ha reforzado la demanda de los activistas para que el Congreso intervenga de inmediato y detenga lo que califican como una “oleada” agresiva de acciones federales en territorio estatal.
La protesta transcurrió de manera pacífica pero firme, con oradores instando a una reflexión moral y a la acción colectiva contra las políticas del gobierno federal. A pesar de que la administración central defiende estas tácticas como necesarias para la seguridad nacional, el sentimiento en las calles de Minneapolis refleja una fractura profunda entre la comunidad local y las agencias federales. Las autoridades no realizaron arrestos masivos durante la jornada, pero la presencia policial fue notable en los alrededores de los edificios gubernamentales mientras caía la noche y las temperaturas seguían descendiendo.