La tranquilidad de la pequeña comunidad de Ripley, en Virginia Occidental, se vio interrumpida este domingo por la noche tras el arresto de Megan L. Morrow (también identificada en reportes iniciales como Morgan L. Morrow). La detención fue el resultado de un esfuerzo conjunto entre la Oficina del Alguacil del Condado de Jackson y la Oficina de Investigaciones del mismo condado, quienes detectaron una serie de publicaciones alarmantes en plataformas digitales.
Según los informes oficiales, Morrow presuntamente utilizó sus redes sociales no solo para emitir amenazas directas, sino con el objetivo específico de reclutar individuos para “perseguir y asesinar” a Donald Trump. La naturaleza sistemática de sus mensajes llamó la atención de las autoridades de inteligencia, quienes procedieron a su localización inmediata para prevenir cualquier escalada de violencia o la formación de una célula operativa motivada por estas publicaciones.
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Actualmente, Morrow se encuentra recluida en la Cárcel Regional de South Central. Aunque el arresto fue efectuado por autoridades locales, este tipo de delitos suelen atraer la jurisdicción de agencias federales como el Servicio Secreto de los Estados Unidos y el FBI, dado que las amenazas contra figuras protegidas o expresidentes se consideran una violación grave a la seguridad nacional. Hasta el momento, no se ha revelado si la sospechosa contaba con armas en su posesión o si algún individuo respondió efectivamente a sus intentos de reclutamiento.
El Alguacil del Condado de Jackson informó que se dará a conocer más información a medida que los hechos se consoliden y avance la investigación. Por ahora, Morrow enfrenta cargos relacionados con la incitación a la violencia y amenazas terroristas, mientras los peritos informáticos analizan sus dispositivos para determinar el alcance real de sus planes y posibles conexiones con otros grupos o individuos.


































