La captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales de los Estados Unidos ha sumido a Venezuela en un escenario de incertidumbre política sin precedentes. Con el Palacio de Miraflores en silencio y el mando central descabezado, la cúpula chavista se enfrenta a su prueba de fuego definitiva: mantener la cohesión de un sistema diseñado para gravitar en torno a una sola figura. Aunque la legalidad apunta a una sucesión inmediata, el poder real en las calles de una Caracas militarizada se divide hoy en tres frentes críticos.
De acuerdo con el hilo sucesorio establecido en la Constitución, la vicepresidenta Delcy Rodríguez es la figura llamada a ocupar la jefatura del Estado ante la “falta absoluta” del mandatario. Rodríguez, quien ya ha comparecido ante los medios para exigir “fe de vida” de Maduro, representa el ala civil y tecnócrata del régimen.
Su posición se ve reforzada por su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y segundo en la línea sucesoria. Juntos, controlan el aparato administrativo y legislativo. Sin embargo, analistas coinciden en que su autoridad es técnica; su capacidad de gobernar dependerá exclusivamente del respaldo que logren obtener de quienes controlan las armas, especialmente considerando que ambos enfrentan pesadas sanciones internacionales que limitan su margen de maniobra diplomática.
Si Delcy Rodríguez es el rostro legal, Diosdado Cabello es el brazo ejecutor. El actual Ministro del Interior, Justicia y Paz ha tomado el control de la seguridad interna en medio del caos. Bajo su mando directo se encuentran:
- El SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia).
- La Policía Nacional Bolivariana y las fuerzas de choque.
- El control territorial a través de las milicias y grupos de apoyo radical.
Cabello, un militar de la vieja guardia con una recompensa de 25 millones de dólares sobre su cabeza, ha hecho un llamado a la “calma y despliegue”, enviando un mensaje claro: en ausencia de Maduro, él retiene la capacidad de reprimir o contener cualquier brote de inestabilidad interna.
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La supervivencia de cualquier estructura post-Maduro reside en el Ministerio de Defensa. El general en jefe Vladimir Padrino López permanece como el hombre más poderoso de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Su lealtad ha sido el escudo de Maduro durante una década, y su primera reacción tras el bombardeo a Fuerte Tiuna fue declarar el Estado de Conmoción Exterior.
Padrino López enfrenta ahora el dilema de sostener a la vicepresidenta Rodríguez o permitir una transición bajo un mando estrictamente militar. Con el mando operativo impactado por los ataques de la Fuerza Delta, su prioridad inmediata es reorganizar la defensa nacional y evitar deserciones masivas en las líneas medias del ejército.
Estatus de la cúpula gobernante (Enero 2026)
| Funcionario | Cargo Actual | Rol en la Crisis |
| Delcy Rodríguez | Vicepresidenta | Sucesora legal y jefa del ala civil. |
| Diosdado Cabello | Ministro del Interior | Jefe de inteligencia y seguridad interna. |
| Padrino López | Ministro de Defensa | Comandante de la fuerza militar (FANB). |
| Jorge Rodríguez | Pres. Asamblea Nacional | Enlace político y negociador estratégico. |
| Tarek William Saab | Fiscal General | Operador del aparato judicial y persecución penal. |
Mientras Donald Trump se prepara para hablar desde Mar-a-Lago, Caracas se mantiene en un tenso equilibrio. La pregunta no es solo quién ocupa el sillón presidencial, sino cuánto tiempo podrá mantenerse unida una cúpula cuyos líderes son buscados por la justicia internacional y que ahora, por primera vez, se encuentran sin su líder principal.