Nuevas revelaciones sobre los antecedentes de Renee Good, la mujer abatida esta semana por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, han avivado la controversia nacional. Según fuentes federales, Good estaba involucrada activamente con una red de activismo conocida como “ICE Watch”. Estas organizaciones se dedican a entrenar voluntarios para monitorear, documentar y, en ocasiones, intentar interferir con las operaciones de deportación que forman parte de la política de “mano dura” impulsada por el presidente Trump a nivel nacional.
El fatal incidente ocurrió durante un operativo activo de ICE. Según la versión de los investigadores, Good se encontraba dentro de una camioneta SUV cuando el agente Jonathan Ross disparó su arma de servicio, causándole la muerte en la escena. La administración federal ha enmarcado el suceso como un acto de hostilidad directa contra las fuerzas del orden. El vicepresidente JD Vance declaró enfáticamente el jueves que, aunque la muerte es una tragedia, fue “una tragedia de su propia creación”, acusando a Good de intentar obstruir a oficiales federales en el cumplimiento de su deber.
Sin embargo, esta narrativa oficial choca frontalmente con la versión de la comunidad local. Amigos y simpatizantes describen a Good como una madre y vecina comprometida, rechazando categóricamente la etiqueta de extremista. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, se sumó a las críticas contra ICE, disputando la afirmación de que la vida del agente corriera peligro inminente. “Deme un respiro”, expresó Frey con indignación, “él no fue atropellado”, sugiriendo que la respuesta armada fue desproporcionada.
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Desde el punto de vista legal, el caso es complejo. Los vehículos pueden ser considerados armas letales bajo ciertas circunstancias, y las investigaciones sobre uso de fuerza suelen analizar factores como la velocidad, dirección e intencionalidad del conductor. Un video que circula en redes sociales, presuntamente grabado desde el teléfono del agente, parece mostrar la camioneta avanzando hacia él momentos antes de los disparos. Las autoridades federales han prometido revisar toda la evidencia forense y audiovisual disponible para esclarecer los hechos.
Para contextualizar la reacción del agente, funcionarios de ICE destacaron que Ross tiene experiencia previa con situaciones peligrosas, habiendo sido herido el año pasado al ser arrastrado por un vehículo durante otro arresto. La Casa Blanca, a través de su secretaria de prensa Karoline Leavitt, respaldó esta postura, citando un aumento dramático en las agresiones contra agentes de migración, incluyendo embestidas con vehículos y amenazas de muerte, lo que ha puesto a las fuerzas federales en un estado de alerta máxima.