La confrontación entre la Casa Blanca y las autoridades de Minnesota ha escalado a niveles críticos. Este miércoles, el presidente Trump utilizó sus redes sociales para criticar duramente al alcalde Jacob Frey, acusándolo de violar la ley federal y de jugar con fuego al declarar que su ciudad no ayudará en los operativos de deportación masiva.
El conflicto se centra en la disputa entre las Leyes Santuario y las Órdenes Federales. La tensión radica en la negativa de Minneapolis a actuar como una extensión de las fuerzas migratorias federales. Por su parte, el alcalde Frey sostuvo que la prioridad de su policía es investigar homicidios y crímenes locales, no perseguir a padres de familia trabajadores. Frey argumentó que todos deberían sentirse seguros al llamar al 911 y comparó su política con la que aplicó en su momento Rudy Giuliani en Nueva York.
La reacción de Trump fue inmediata, calificando la postura de Frey como una violación seria de la ley y sugiriendo que su equipo cercano debería explicarle las consecuencias legales de su insubordinación. A esto se sumó la réplica del vicepresidente J.D. Vance, quien señaló que, bajo las órdenes de Frey, son los propios agentes federales quienes no se sienten seguros llamando al 911 porque la policía local tiene prohibido brindarles asistencia.
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Todo esto ocurre en un contexto de violencia marcado por la Operation Metro Surge. Minneapolis se ha convertido en el epicentro de las protestas contra el despliegue de 3,000 agentes federales ordenado por la administración Trump. La ciudad atraviesa un momento de duelo e indignación por dos incidentes fatales: la muerte de Renée Nicole Good, una madre de 37 años que recibió disparos de un agente de ICE el 7 de enero, y la de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza el pasado sábado 24 de enero mientras documentaba una protesta.
Ante la indignación nacional y el desplome de los niveles de aprobación, el presidente Trump anunció esta semana el envío del Zar de la Frontera, Tom Homan, para tomar el mando de las operaciones en Minneapolis con el fin de desescalar la situación. Aunque se ha reportado la salida de algunos agentes federales de la ciudad desde el martes, el mandatario dejó claro que las operaciones de deportación continuarán, centrándose en lo que calificó como los peores extranjeros ilegales.


































