En un giro definitivo para la soberanía digital de los Estados Unidos, TikTok ha formalizado este viernes su reestructuración para evitar el veto federal. La nueva entidad, denominada TikTok USDS Joint Venture LLC, asume desde hoy la gestión de los datos de más de 200 millones de usuarios estadounidenses y 7.5 millones de empresas. Bajo este nuevo esquema, un consorcio de inversores liderado por Oracle, Silver Lake y la firma emiratí MGX controla el 80.1% de la compañía, mientras que la matriz china ByteDance reduce su participación al 19.9%, situándose por debajo del límite crítico que exigía la legislación de seguridad nacional.
El presidente Donald Trump, quien facilitó la negociación final, celebró el pacto en Truth Social reivindicando su papel en “salvar” la plataforma. El acuerdo no solo cambia la propiedad, sino que impone medidas de ciberseguridad sin precedentes. Oracle actuará como el “socio de seguridad de confianza”, encargándose de auditar continuamente el código fuente y de almacenar toda la información sensible en su infraestructura de nube dentro de territorio estadounidense. Estas salvaguardas se extenderán también a otras aplicaciones del ecosistema de ByteDance en el país, como CapCut y Lemon8.
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A pesar del anuncio, el destino del algoritmo de recomendación —el “ingrediente secreto” de TikTok— sigue generando dudas entre expertos y legisladores. El pacto establece que la nueva entidad estadounidense licenciará el algoritmo de ByteDance para su entrenamiento y actualización exclusivos con datos locales. Este proceso de “reentrenamiento” busca garantizar que el feed de contenidos esté libre de cualquier manipulación externa, aunque senadores como Ed Markey han solicitado investigaciones adicionales para determinar si esta licencia realmente constituye la “separación total” que el Congreso mandató originalmente.
En términos de gestión, la empresa conjunta será dirigida por Adam Presser como CEO, quien anteriormente lideraba las operaciones de confianza y seguridad de la plataforma. La junta directiva, compuesta por siete miembros, tendrá una mayoría de ciudadanos estadounidenses, incluyendo figuras de la industria tecnológica y la seguridad nacional. Aunque para el usuario promedio la experiencia seguirá siendo la misma, este cambio estructural marca el inicio de una era donde las plataformas globales deberán operar bajo marcos nacionales fragmentados si desean sobrevivir a las rivalidades entre potencias tecnológicas.


































