El inicio de 2026 llega con un respiro estratégico para los mercados globales. La administración de Donald Trump anunció la noche del miércoles una prórroga de doce meses para la entrada en vigor de aranceles elevados a muebles importados, una medida que debía activarse este mismo jueves. Con esta decisión, los gravámenes del 30% a muebles tapizados y del 50% a gabinetes de cocina y tocadores —provenientes principalmente de China y Vietnam— quedarán congelados mientras continúan las negociaciones internacionales.
Desde la Casa Blanca se informó que este aplazamiento busca proteger el poder adquisitivo de los hogares estadounidenses frente al aumento del costo de vida. Aunque la política comercial de Trump se ha caracterizado por un fuerte proteccionismo en sectores como el acero y el sector automotriz durante 2025, la pausa en el sector mobiliario sugiere una voluntad de evitar un impacto directo en los precios al consumidor final. Además, la legalidad de estos impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional se encuentra actualmente bajo la lupa del Tribunal Supremo de Estados Unidos, lo que añade una capa de incertidumbre jurídica que el gobierno prefiere sortear por ahora.
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Paralelamente, la diplomacia comercial ha rendido frutos para Europa. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia confirmó que Estados Unidos ha reducido sustancialmente los aranceles previstos para sus fabricantes de pasta. En octubre, se había amenazado con un gravamen adicional del 92% bajo acusaciones de competencia desleal (dumping) por parte de empresas como La Molisana y Garofalo.
Tras una revisión del Departamento de Comercio, las cifras se ajustaron drásticamente:
- La Molisana: El arancel bajó de una amenaza del 92% a solo un 2.26%.
- Garofalo: Quedó fijado en un 13.98%.
- Otros productores: Se estableció un promedio del 9.09%.
Esta rectificación representa un triunfo político para la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien ha buscado mantener una relación cercana con Trump para blindar las exportaciones de su país. Para Italia, este mercado es vital: solo en 2024, las exportaciones de pasta hacia Estados Unidos generaron cerca de 800 millones de dólares. Con la publicación de las conclusiones finales prevista para marzo, las empresas italianas ven en este gesto una señal de cooperación que aleja, al menos temporalmente, el fantasma de una guerra comercial a gran escala entre Washington y Roma.


































