En un nuevo choque diplomático que sacude los mercados europeos, el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles del 200% al vino y al champán de Francia. La advertencia surgió tras la negativa del gobierno de Emmanuel Macron de participar en el “Consejo de Paz”, un organismo creado por la Casa Blanca para supervisar la reconstrucción de Gaza y la resolución de conflictos globales. Trump fue tajante ante la prensa: “Le pondré un arancel del 200% a sus vinos… y él se unirá. Pero no tiene por qué hacerlo”.
La respuesta de Francia, comunicada por el ministro de Exteriores Jean-Noël Barrot, calificó la propuesta de Washington como “incompatible con los compromisos internacionales” del país y con el multilateralismo de las Naciones Unidas. París argumenta que los estatutos del Consejo exceden el marco humanitario en Gaza y otorgan poderes discrecionales excesivos a Trump, quien figura como presidente inaugural con capacidad de vetar miembros o exigir contribuciones extraordinarias.
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El “Consejo de Paz” ha generado controversia por su modelo de financiamiento: según los documentos fundacionales, los países invitados —entre los que ya figuran Argentina, Brasil, Egipto y Rusia— deben aportar 1,000 millones de dólares para asegurar un asiento permanente por tres años. Mientras líderes como Javier Milei han celebrado la invitación, la Unión Europea lo percibe como un mecanismo de presión económica. Francia, por su parte, ha denunciado lo que considera un “chantaje” comercial que busca doblegar su política exterior mediante el ataque a uno de sus sectores industriales más emblemáticos.
Esta escalada se suma a las tensiones previas por la intención de Trump de adquirir Groenlandia, por lo cual ya había amenazado con aranceles a varios países nórdicos y europeos. Con la invitación formal aceptada por Vladimir Putin para “aclarar matices”, el Consejo de Paz se perfila como un organismo paralelo a la ONU que busca reconfigurar el orden geopolítico bajo el liderazgo directo de la Casa Blanca, utilizando el acceso al mercado estadounidense como moneda de cambio diplomática.


































