En una reciente alocución que marca el pulso de la nueva realidad geopolítica en la región, el presidente Donald Trump afirmó que la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está procediendo con la clausura de centros de detención y tortura en la capital venezolana. Aunque no mencionó explícitamente “El Helicoide”, Trump aseguró que estas instalaciones, símbolos de la represión del anterior régimen, están siendo cerradas como parte de los nuevos acuerdos de facto.
Trump tildó a Nicolás Maduro de “tipo violento” y responsable de crímenes sistemáticos, subrayando que el fin de estas prácticas es una condición esencial para cualquier diálogo futuro. “Tenían una cámara de tortura en medio de Caracas que están cerrando ahora mismo”, enfatizó el mandatario estadounidense.
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El presidente ofreció detalles técnicos inéditos sobre la intervención militar ejecutada el pasado sábado 3 de enero:
- Fuerza aérea masiva: Trump reveló que un total de 152 aviones participaron en la operación en espacio aéreo venezolano.
- Apagón estratégico: Para facilitar la extracción y minimizar la resistencia, se cortó la electricidad en casi todo el país. “Las únicas personas con luz eran las que tenían velas; así supieron que había un problema”, relató el mandatario.
- Factor sorpresa: Aseguró que el círculo cercano de Maduro no fue advertido previamente, logrando capturar al exdictador totalmente desprevenido.
Respecto a la posición de Delcy Rodríguez, Trump aclaró que no hubo coordinación previa con ella para el arresto de su hermano político, pero reconoció que la dirigente “ha estado cooperando” con los funcionarios de Washington tras asumir el poder temporal.
El futuro de las sanciones personales contra Rodríguez está en evaluación: “Pronto determinaremos si las sanciones existentes contra ella se mantienen o se levantan”, señaló Trump, dejando claro que el reconocimiento de su interinato depende de su disposición a cumplir con las demandas de Estados Unidos.
Finalmente, el mandatario proyectó un ambicioso plan de reconstrucción económica. Aseguró que, con el apoyo de empresas estadounidenses, la infraestructura petrolera de Venezuela —que posee las mayores reservas del mundo— podría ser rehabilitada en un plazo inferior a 18 meses, utilizando los propios ingresos del crudo para reembolsar las inversiones necesarias.