En un nuevo episodio de tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó su intención de tomar el control de Groenlandia para, según sus palabras, eliminar la “amenaza rusa” en el Ártico. A través de su red social Truth Social, el mandatario criticó duramente a Dinamarca, asegurando que el país europeo no ha sido capaz de cumplir con las recomendaciones de la OTAN para asegurar el territorio en las últimas dos décadas. Trump fue enfático al declarar que “ha llegado el momento” de actuar, sugiriendo que la soberanía danesa basada en la llegada histórica de barcos no constituye una base legítima de propiedad sobre la isla.
Para forzar el apoyo de los aliados nórdicos y europeos, el presidente estadounidense anunció la implementación de aranceles del 10% a productos provenientes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos, con la advertencia de elevarlos al 25% en junio. Esta estrategia busca presionar a las naciones de la OTAN que mantienen presencia militar en Groenlandia para que cedan ante las pretensiones de Washington. Ante esta amenaza económica, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha convocado a una reunión de emergencia para coordinar una respuesta unificada del bloque comunitario frente a lo que consideran una medida de presión sin precedentes.
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La controversia ha tomado un matiz personal tras filtrarse una carta enviada por Trump al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre. En la misiva, el presidente vincula su endurecimiento diplomático con la decisión del Comité Noruego del Nobel de no otorgarle el Premio Nobel de la Paz. Trump afirmó que, al no recibir dicho reconocimiento, ya no se siente obligado a actuar bajo una perspectiva de paz predominante, lo que le permite priorizar exclusivamente los intereses nacionales de Estados Unidos mediante tácticas más agresivas. Cabe recordar que el premio de 2025 fue otorgado a la líder venezolana María Corina Machado.
Por su parte, el primer ministro Støre confirmó haber recibido comunicaciones directas del mandatario estadounidense y reiteró el apoyo total de Noruega a la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia. El líder noruego también aclaró que el gobierno no tiene injerencia en las decisiones del Comité del Nobel, el cual opera de manera independiente. Mientras la Casa Blanca mantiene su postura de “por las buenas o por las malas”, la comunidad internacional observa con preocupación cómo la disputa por los recursos estratégicos del Ártico y la seguridad hemisférica se entrelaza con una guerra comercial que podría desestabilizar la alianza trasatlántica.


































