Robert Eugene Brashers, el sospechoso identificado en la infame Masacre de la Yogurtería de 1991 en Austin, ha sido formalmente vinculado al asesinato de una mujer en Kentucky en 1998. La vinculación fue confirmada por el Departamento de Policía de Lexington.
Brashers fue nombrado como el presunto autor del asesinato de Linda Marie Rutledge, de 43 años. La víctima fue encontrada muerta por heridas de bala en el Nixon Hearing Aid Center en Lexington el 7 de noviembre de 1998.
Bomberos que respondían a un incendio estructural en el negocio, ubicado en Malibu Drive, fueron quienes descubrieron el cuerpo de la mujer en un pasillo trasero.
El avance decisivo en el caso, que permanecía sin resolver, ocurrió en julio de 2025. La policía de Austin contactó a los detectives de Lexington tras obtener una coincidencia en la Red Nacional Integrada de Información Balística.
Un casquillo de calibre .380 recuperado en la escena del crimen en Kentucky coincidió con uno hallado en Austin después de la masacre de la yogurtería de diciembre de 1991. En dicho suceso, cuatro adolescentes murieron.
El Laboratorio Forense de la Policía Estatal de Kentucky confirmó que ambos casquillos fueron disparados por la misma arma de fuego.
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Adicionalmente, la evidencia de ADN obtenida de un kit de agresión sexual realizado a Rutledge también coincidió con el perfil genético asociado al caso de Austin, según el reporte policial.
Robert Eugene Brashers murió por suicidio durante un enfrentamiento con la policía en enero de 1999.
Su perfil genético ha sido vinculado a múltiples crímenes en varios estados ocurridos entre 1990 y 1998.
Entre los crímenes conectados a Brashers se incluye un asesinato en South Carolina, una violación en Memphis y un doble asesinato ocurrido en Missouri.
El Departamento de Policía de Lexington expresó su sentir ante la resolución: “Su vida fue truncada a solo 43 años, y su familia ha tenido que vivir con el dolor de perderla sin saber quién le quitó la vida”.
“Aunque su caso esté resuelto, esto no trae de vuelta a Linda, pero esperamos que al saber quién la mató, sus seres queridos puedan comenzar a sanar”, agregaron las autoridades en su declaración.
La resolución de este caso implicó una extensa colaboración entre múltiples agencias federales y estatales. Entre ellas destacan la policía de Austin, la Oficina del Fiscal General de Texas, el FBI y la ATF.


































