La diplomacia estadounidense ha calificado la jornada de este 3 de enero de 2026 como el inicio de una era de libertad para el hemisferio. El subsecretario de Estado, Christopher Landau, fue uno de los primeros altos cargos en reaccionar oficialmente, proclamando un “nuevo amanecer” para Venezuela tras confirmarse que las fuerzas especiales lograron extraer a Nicolás Maduro del territorio nacional. “El tirano se ha ido. Finalmente, enfrentará la justicia por sus crímenes”, sentenció el funcionario a través de sus canales oficiales.
Para la administración de Donald Trump, esta operación no solo representa un éxito táctico de la Fuerza Delta, sino el desenlace de una crisis de legitimidad que se arrastraba desde las controvertidas elecciones de julio de 2024. Landau recordó que el sostenimiento de Maduro en el poder había generado un éxodo masivo y una inestabilidad regional que Washington ya no estaba dispuesto a tolerar.
A pesar del estruendo de los bombardeos iniciales en Fuerte Tiuna y La Carlota, el gobierno estadounidense ha enviado un mensaje de calma respecto a la continuidad del fuego. El senador Mike Lee, tras mantener una comunicación directa con el Secretario de Estado, Marco Rubio, informó que Estados Unidos no prevé más acciones militares en suelo venezolano. Una vez que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron puestos bajo custodia federal y trasladados fuera del país, el objetivo estratégico se considera cumplido.
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Esta postura busca diferenciar la misión de una invasión prolongada, presentándola ante la comunidad internacional como una “operación de cumplimiento de la ley” a gran escala, destinada a ejecutar las órdenes de captura por narcoterrorismo que pesan sobre la cúpula chavista en los tribunales de Nueva York.
Mientras Washington celebra, el vacío de poder en Caracas ha sumido al país en una tensa parálisis. La vicepresidenta del régimen, Delcy Rodríguez, compareció visiblemente afectada para exigir una “fe de vida” de la pareja presidencial, admitiendo que el mando militar ha perdido total contacto con ellos tras la incursión de los helicópteros Chinook en la capital.
En el plano internacional, la fractura geopolítica es evidente:
- Rusia: El Kremlin emitió una condena enérgica, calificando la intervención como un “acto de agresión armada” donde la hostilidad ideológica se impuso sobre los canales diplomáticos.
- Colombia: El despliegue de tropas en la frontera ordenado por Gustavo Petro refleja el temor a una crisis humanitaria o un estallido de violencia civil en el periodo de transición.
La atención global se desplaza ahora a la conferencia de prensa que el presidente Trump ofrecerá a las 11:00 AM (EST) desde Mar-a-Lago. Se espera que en este evento se presenten las primeras pruebas del estado de los detenidos y se defina el marco legal bajo el cual serán procesados en suelo estadounidense.